Dieciséis añitos…

Éste será, sin duda, un cumpleaños memorable.

Nada saldrá como habíamos planeado. No iremos a ese viaje sorpresa, no te comprarás un vestido nuevo, no irás de cena a celebrarlo, no te harás fotos en la playa, no te abrazarán tus amigos…

Intentaremos hacerte feliz en casa, con miles de mimos y besos, con una fiesta inventada de guirnaldas infinitas y globos imaginarios de alegres colores.

Dieciséis añitos…

Por fin podremos dedicarte tu canción favorita de Dani Martín…Incluso cambiarle la letra para que cuente que durante este tiempo te rebelaste contra el sol, cambiaste un poco el mundo para que fuera mejor y marcaste a paso firme el rumbo de tu vida, te disfrazaste sin  ocultar apenas tu esencia, esa que te hace diferente y especial, fuiste valiente en todas las batallas que tuviste que enfrentar y nunca, nunca, te rendiste sin volverlo a intentar…

Quisiera hoy pintar un universo para ti de otro color, borrar las nubes grises y brindarte un horizonte azul de espuma blanca y barquitos de vela surcando el mar.

Pero estamos en medio de la pesadilla de un rodaje de película futurista con guión a medio escribir en la que todos somos actores forzosos y no hay ensayos ni posibilidad de repetición de tomas: es un Gran Hermano en tiempo real, grabado en vivo y en directo. Y no se ve el cielo: el decorado de cartón piedra oculta cualquier promesa de perspectiva alentadora.

Un buen día, sin previo aviso, alguien dijo: “Luces, cámara, acción” y dio un golpe seco de claqueta. Y así empezó todo…

Nuestras vidas se pararon, la tierra dejó de girar y se hizo la noche. Y ya nada volvió a ser como antes. Llegó el momento de mirar en nuestro interior, de crecer, de cambiar, de resurgir, de buscar nuestra verdad…un tiempo extraño, un paréntesis existencial, una especie de limbo etéreo de redención de la humanidad.

Aunque no nos queda mucho margen de acción, (somos sonámbulos que andan a ciegas en la oscuridad y desconocen al director, artífice y responsable de este delirio y también los verdaderos intereses de la productora) podemos elegir ser los protagonistas de esta historia o bien algún personaje secundario. De igual modo está a nuestro alcance escoger nuestra banda sonora particular y la luz que proyecte nuestros primeros planos. Y quién sabe, quizás desde este letargo, incluso seamos capaces de improvisar el final feliz de esta historia disparatada y cruel.

Y entonces podremos abrir de una vez los ojos para recuperar la vida y la libertad adormecidas y despertaremos de un sueño que nunca debimos soñar, sobre todo tú, mi niña, que sólo tienes 16 añitos y unas alas a punto de volar.

¡Feliz cumpleaños!