
Mar de fondo: Oleaje que se propaga fuera de la zona donde se ha generado, pudiendo llegar a lugares muy alejados. Este estado de la mar no está relacionado con el viento presente, aunque su causa es el viento que ha soplado en otro área distinta. Su aspecto es regular. La longitud de la onda es muy superior a su altura, presentando crestas redondeadas que no rompen nunca en alta mar. La altura de las olas es sensiblemente igual y su perfil tiende hacia la forma sinusoidal.
El 20-02-2020 me pareció una fecha especial para comenzar una novela distópica que tenía en mente desde hacía tiempo Pero ese día anduve muy liada y no pude sentarme a escribir hasta casi media noche. De forma apresurada improvisé unas líneas para invocar una vez más a la suerte que bendice el número 20 en mi vida y ahí las dejé, perdidas en una libreta. Hasta hoy.
“Hacía varios años que la vida tal como la conocíamos tenía los días contados. No queríamos verlo. Cerrábamos los ojos, nos afanábamos en no mirar al futuro, un espejismo lejano y de ciencia ficción.
Sólo unos pocos sabían que estábamos en tiempo de descuento y manejaban los hilos invisibles de nuestra insignificante existencia…Y nosotros ni siquiera lo sospechábamos: vivíamos en una especie de Show de Truman colectivo, creyéndonos dueños de nuestro propio destino…”
Da miedo releerlo. La realidad, una vez más, ha superado a la ficción.
Hace mucho tiempo que andaba pensando que el mundo estaba al revés. Que llegaría un momento en que todo volaría por los aires porque vivíamos en un bucle que cada vez daba más vueltas que no llevaban a ninguna parte. Nos creíamos omnipotentes, omnipresentes, omniscientes, omnímodos…Conocedores de todas las respuestas, libérrimos, inmortales, superhombres y supermujeres incansables a los que no se les pone nada por delante: trabajar jornadas infinitas, llegar a casa y hacer las tareas del hogar, atender a los mayores, pasar tiempo de calidad con los niños, mantenerse en forma, mimar a la pareja, salir con amigos o amigas de cena, ir de taxistas de un lado a otro de la ciudad por culpa de las diversas actividades extraescolares, asistir a las reuniones del cole, atender a los whatsapps de los grupos de clase, del fútbol, de baloncesto etc, madrugar también los fines de semana y andar de la ceca a la meca para llegar al maratón de partidos y competiciones de los peques, viajar los puentes, organizar fiestas, navegar por internet, inmortalizar cada instante para compartirlo en Instagram, hacer repostería en casa, planear menús saludables…No sigo porque me mareo sólo de pensarlo.
Por no hablar de los problemas verdaderamente importantes: calentamiento global, pobreza, desigualdad cruel, envejecimiento de la población, crisis económica, el poder en manos de narcisistas sin escrúpulos, superficialidad generalizada, consumismo feroz, redes sociales que nos asfixian y controlan, ausencia de valores, el portazo a la ciencia y al conocimiento, la incapacidad de comprender lo que verdaderamente importa…
Pero nunca creí que llegara a ver el fin de este mundo que conocíamos y que no entendía. La verdad es que no me gustaba nada. Me sentía una pieza sobrante del puzzle que todos parecían haber completado, condenada a integrarme en contra de mi voluntad. Llevábamos un ritmo trepidante, dábamos todo por hecho con una soberbia y una ignorancia supina. No fuimos capaces de divisar ese mar de fondo que se acercaba peligrosamente desde China y no pudimos alejarnos de la playa a tiempo. El oleaje nos sorprendió y arrastró a muchos mar adentro. El resto debemos mantener la calma, flotar, no intentar nadar contracorriente. El viento y el oleaje se han confabulado, lanzando sus flechas en la misma dirección: la mar combinada favorece que las olas lleguen con más fuerza.
Por eso es la hora de los valientes, de los aplausos, de los héroes visibles e invisibles, de la reflexión, del sosiego, del silencio, de la búsqueda de nuestro verano invencible, de la paciencia, de los pequeños detalles, de la familia y del hogar, del triunfo merecido de la razón y de los sabios, de la humildad, de los abrazos de palabras, de las lecciones por aprender… Una oportunidad para sobrevivir a este naufragio y recuperar la fe en la humanidad.