Shallow

Hoy hace un año que comencé un viaje mar adentro, desafiando el oleaje “sin timón ni timonel” para perseguir el sueño de escribir palabras que alguien pudiera atrapar al vuelo.

Maat es la estrella que guía a mi corazón viajero cuando toca las nubes y también cuando se sumerge en la profundidad del océano.

Y yo que siempre he sido un pez de ciudad, debo reconocer que soy feliz navegando ligera de equipaje, sin más planes ni rumbo que seguir hacia el norte, donde el mar me lleve, como uno de esos cargueros rojos que rompen el horizonte.

Hoy voy a robarle a mi hija su voz. No se me ocurre mejor homenaje a este año de travesía:

A mamá.

Porque siempre eres tú.

Otro aniversario más.

En el que me acompañas a estar sola,

me acompañas al silencio,

de charlar sin las palabras,

de saber que estás ahí y yo a tu lado.

Sigue nadando a contracorriente conmigo

Al fin y al cabo nadie dijo que ser la nota discordante y divergente fuese fácil. 

Gracias por enseñarme a luchar y estar preparada para la guerra que es la vida.

A navegar con viento en contra, sin timón, desafiando al oleaje, contra todo pronóstico consiguiendo llegar todas las veces a puerto ya que siempre había una isla para resguardarse de la tempestad, y eras tú. 

Por demostrarme lo que es querer a alguien incondicionalmente y de verdad.

Por reír y llorar conmigo cuando más falta me hacía y entenderme como nadie.

Por ser mi ejemplo a seguir y hacer la tristeza más pasajera. Las cosas bonitas no lo son tanto si no las comparto contigo. Mis logros son los tuyos y yo soy quien soy por ti.

No tengo sueños rotos porque me ayudas a coserlos y remendarlos haciéndolos posibles. 

No le quites años a tu vida, y ponle vida a los años, que es mejor, aunque es inevitable el deseo de pasear por la calle Melancolía, hazlo de mi mano y contándome viejas historias casi olvidadas que aguardan a volver a salir a la luz de entre tus recuerdos.

Se cumple otro año en el que combates las injusticias y tratas de equilibrar la inestable balanza del bien y el mal de la sociedad. En el que aportas otra perspectiva a la rutina y cambias el color de mis días. En el que haces mi vida más feliz.

Feliz cumpleaños, mamá. Déjame decirte que te quiero, en todos los tiempos y modos del verbo, no como lo dicen tantos, no por presumir de poeta, solo quiero recordártelo.

Y, por último:

Tell me something girl, are you happy in this modern world?«

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